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miércoles, 23 de octubre de 2013

Filosofía cotidiana mirando al mar, en una mañana otoñal

Dice mamá que ningún instante es perdido, todo nos construye, todo nos conforma, gracias a todo llegamos a ser quien somos, e incluso los momentos de desesperación o zozobra son necesarios y únicos, útiles en nuestra propia y única flaqueza con la que tenemos que reconciliarnos a cada paso. Sospecho que tal optimismo existencial tiene algo que ver con que he vuelto a dormir muchas horas seguidas esta noche.  No ha sido por nada, pero me ha dado pereza llamarla y que me sacaran de mi cuna. Espero que no se malacostumbre, la pobre.

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