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lunes, 12 de octubre de 2015

Todo tiempo pasado fue Galamons

Nunca olvidaré mi cole de Galamons, en Teià. Si vuelvo allí todas mis antiguas costumbres y presencias se reinician solas. Mi querida señorita María. El pati tan grande y el aula con instrumentos. El camino a la biblioteca, donde juego a coger caracoles y donde me subo una a una a todas las luces. El parque de Vallbelida donde hay unos columpios que no están cansados ni enfadados.
Y todos mis amigos. Especialmente aquellos a los que la señorita llamaba con el apellido, como Mario Carrascoooo. Mario me sigue en todos los juegos. Qué más puedo esperar de un amigo.

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